miércoles, 29 de julio de 2026
Tecnología

El edificio triangular que definió la arquitectura vanguardista en Ciudad de México

Hace casi seis décadas, la construcción de un rascacielos con forma triangular desafió las normas arquitectónicas y marcó un precedente en el paisaje urbano capitalino.

Redacción El Heraldo Digital
Foto: xataka.com.mx

Mucho antes de que el Paseo de la Reforma se consolidara como el corredor financiero de mayor altura en México, la capital del país fue testigo de una audaz experimentación arquitectónica a mediados de los años sesenta. El edificio conocido por su distintiva planta triangular, ubicado en una de las zonas con mayor dinamismo vial de la Ciudad de México, representó un hito en la ingeniería civil de la época al proponer una estructura que parecía desafiar las leyes de la gravedad y la geometría tradicional.

La edificación no solo destacó por su silueta inusual, sino que también integró soluciones técnicas innovadoras para optimizar el uso de un terreno con ángulos poco convencionales. Durante su diseño y ejecución, los arquitectos responsables buscaron maximizar la entrada de luz natural en todas las fachadas, aprovechando la orientación del inmueble para crear espacios de trabajo que, en aquel entonces, rompían con la monotonía de las construcciones rectangulares predominantes en el centro de la metrópoli.

Este inmueble, que hoy se mantiene como un referente visual para los habitantes y transeúntes habituales de la zona, fue un ejercicio de ambición técnica que preparó el terreno para la densificación vertical que caracteriza a la Ciudad de México en la actualidad. Su estructura de acero y cristal permitió explorar nuevas formas de ocupar el espacio público, influyendo directamente en la planificación urbana posterior y en la manera en que los desarrolladores inmobiliarios comenzaron a concebir los proyectos de gran escala.

A casi 60 años de su inauguración, el edificio sigue siendo objeto de estudio para especialistas en urbanismo y arquitectura mexicana. La durabilidad de sus materiales y la vigencia de su diseño triangular demuestran que la audacia proyectada hace décadas no solo fue un capricho estético, sino una visión funcional que logró integrarse de manera permanente al tejido histórico y moderno de la capital del país.

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