viernes, 4 de septiembre de 2026
Tecnología

Investigación revela cómo antiguos pobladores iluminaban cuevas hace 14,000 años

Estudios arqueológicos recientes detallan el uso de antorchas de pino por grupos humanos y perros en exploraciones subterráneas milenarias.

Redacción El Heraldo Digital
Foto: xataka.com.mx

Hace más de 14,000 años, un grupo de seres humanos acompañados por un perro recorrió las profundidades de una cueva sin luz natural. Lejos de utilizar antorchas de gran tamaño, los exploradores emplearon ramitas de pino como fuente de iluminación para navegar los oscuros pasadizos subterráneos. Este hallazgo, analizado por especialistas en arqueología, demuestra la sofisticación técnica y la capacidad de adaptación de los primeros pobladores para realizar incursiones en entornos de visibilidad nula.

La técnica de utilizar pino seco, rico en resinas naturales, permitía a estos grupos mantener una llama constante y portátil durante sus expediciones. El rastro dejado por el hollín en las paredes de roca, junto con restos orgánicos encontrados en el sitio, confirma que la luz artificial fue un elemento clave para la exploración profunda. Este método, aunque rudimentario bajo estándares modernos, representa un avance fundamental en la historia de la tecnología aplicada a la supervivencia humana.

El análisis de las huellas halladas en el suelo arcilloso indica que la compañía del perro no era casual, sugiriendo un vínculo de trabajo o protección entre los humanos y los caninos desde tiempos remotos. Los expertos señalan que la presencia animal en estas expediciones era vital para la detección de peligros o la navegación por túneles estrechos donde el espacio para maniobrar era limitado. La colaboración entre especies facilitó el acceso a recursos que, de otro modo, habrían permanecido inalcanzables para los antiguos recolectores.

Este descubrimiento aporta información valiosa sobre las prácticas de movilidad y el uso estratégico del entorno natural que realizaban los grupos nómadas en el continente. Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia han subrayado la importancia de proteger estos contextos arqueológicos para continuar estudiando el desarrollo cognitivo y social de las poblaciones tempranas. Los datos obtenidos en los últimos años permiten reconstruir con mayor precisión cómo la luz, el fuego y la domesticación animal transformaron la vida cotidiana en la antigüedad.

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