domingo, 2 de agosto de 2026
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La dieta de los marineros vascos y su resistencia al escorbuto

Historiadores analizan cómo los navegantes vascos del siglo XVI evitaron el escorbuto, una enfermedad que diezmó a flotas europeas durante siglos de exploración marítima.

Redacción El Heraldo Digital
Foto: xataka.com.mx

Durante el siglo XVI, el escorbuto representaba la mayor amenaza para los marineros que emprendían largas travesías oceánicas, superando incluso el peligro de los naufragios, las tormentas o los ataques de piratas. Mientras que la mayoría de las expediciones europeas sufrían bajas masivas debido a la deficiencia de vitamina C, los marineros vascos lograban completar sus rutas de pesca y exploración con tasas de mortalidad significativamente menores, un fenómeno que ha sido objeto de estudio histórico y científico.

La clave de esta resistencia residía en la dieta implementada por las tripulaciones del País Vasco, basada principalmente en el consumo constante de sidra y productos derivados de la pesca. A diferencia de otras armadas que dependían casi exclusivamente de galletas de mar y carnes saladas, los vascos incorporaban elementos que, sin saberlo en aquella época, les proporcionaban los nutrientes necesarios para prevenir el colapso del sistema inmunológico y la degradación de los tejidos que caracteriza a esta patología.

Investigadores modernos señalan que la sidra, elaborada a partir de manzanas locales, contenía niveles de ácido ascórbico suficientes para mantener a raya los efectos del escorbuto durante los meses en alta mar. Este hábito alimenticio, arraigado en las costumbres regionales de los puertos vascos, permitió que sus embarcaciones mantuvieran una operatividad inusual para su tiempo, consolidando su dominio en las rutas balleneras hacia el Atlántico Norte.

La lección histórica sobre este control sanitario temprano destaca cómo la tradición gastronómica local pudo influir directamente en la viabilidad de las expediciones marítimas. A diferencia de las políticas de salud pública centralizadas que hoy coordinan instituciones como la SSA o el IMSS-Bienestar en México, aquellos navegantes dependían de su propia cultura y recursos para garantizar la supervivencia de su tripulación en condiciones extremas.

El estudio de estos patrones alimentarios continúa ofreciendo perspectivas sobre cómo las deficiencias nutricionales impactan en el rendimiento humano en entornos aislados. Mientras que hoy las autoridades sanitarias mexicanas enfatizan la importancia de una dieta equilibrada, el caso vasco permanece como un testimonio histórico sobre la importancia de la prevención dietética en contextos donde el acceso a insumos frescos es prácticamente imposible.

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